Persuación. Posibilidad de poder. Ensayo.

Hecha abstracción, propongo.
Todas las personas poseen, en efecto, un poder. Este poder no puede cederse, ni arrancarse sino –y presento a Foucault- ejercerse.
Aquí encuentro un punto interesante donde reflexionar. Si bien el poder solo puede ser ejercido por un “uno”, podría decir que la idea de arrancarle ese poder, o de que el lo ceda, puede tener razón de ser al incorporar la “persuasión. El “otro”, mediante la persuasión (que es solo la abstracción de un numero de formas) puede persuadir al primero para que ese ejerza su posibilidad de poder en beneficio de su propia posibilidad de poder.
Ahora bien: ¿Cómo se expresa estas “formas de persuasión?. Bueno, Foucault mismo habla de la “represión”, de esta particular forma de acción de fuerza. Además, presenta la idea de la “guerra continuada con otros medios”; una guerra que el poder político continua perpetuando con silencio, una guerra en voz baja. El mantenimiento de esta guerra asegura el mantenimiento desequilibrio de las fuerzas que se manifiestan en ellas (¿la política?). Finalmente nos propone una unión de estas hipótesis: ¿la represión podría ser la consecuencia política de la guerra silenciosa?
¿Cómo se expresa esta “guerra” y, consecuentemente, esta “represión”? Encuentro, claro, diferentes ángulos de análisis para esta pregunta. La noción estrictamente conceptual y cultural del termino “persuasión” nos remite a un intento de engaño, mentira, oculto detrás de, quizás, alguna forma de convencimiento temático, de un “uno” (desde ahora: A) hacia un “otro” (B), que persigue por objetivo único, conseguir que B piense, actúe, hable, proceda, como el desea. Un ejemplo: la publicidad es (sobre todo en nuestros días) la forma de persuasión (¿represión?) mas evidente. La idea básica que en ella radica, es presentar al interlocutor una serie de cualidades (verdaderas o no), específicamente elegidas para el caso, que puedan provocar en el, la necesidad de creer que debe necesitar ese tipo de objetos y, además, ese en particular. Es decir, A intenta persuadir a B de que ejerza su posibilidad de poder (comprar, alabar, integrarse, votar, etc.) en beneficio de su propia posibilidad de poder (vender, conseguir adeptos, conseguir votos, etc.).
Es sabido que, de alguna manera, la sumatoria de los poderes individuales provoca una “sensación” de mayor poder. Por ejemplo, la sumatoria de los poderes del pueblo soberano de una nación democrática, otorgan, mediante su voto, un poder de “grandes dimensiones” al elegido como responsable ejecutivo del estado (presidente, primer ministro, etc.), que le permite llevar a cabo las necesarias acciones que crea convenientes para el beneficio de todos los habitantes. Gran falacia. Si esto fuera posible, ningún pueblo podría jamás intentar quitar a esa persona de su puesto y esta tendría la facultad de poder realizar cualquier acción perjudicial para ellos. Claro, esto sucede. Pero para que en esos casos el gobernante pueda mantener su “poder”, necesita utilizar la represión como instrumento de manutención del mismo. Así lo observamos en los casos en que sucede. En los demás casos observamos el sistema antes propuesto: A (gobernante) necesita utilizar la persuasión sobre B (pueblo) para que esta siga ejerciendo su posibilidad de poder (¿opinión publica?), en beneficio de su propia posibilidad de poder (estabilidad gubernamental).
Por ultimo y, a modo de reflexión final, diré que este sistema nuevo puede plantearse de la siguiente forma esquemática:
Todas las personas poseen, en efecto, un poder. Este poder no puede cederse, ni arrancarse sino –y presento a Foucault- ejercerse.
Aquí encuentro un punto interesante donde reflexionar. Si bien el poder solo puede ser ejercido por un “uno”, podría decir que la idea de arrancarle ese poder, o de que el lo ceda, puede tener razón de ser al incorporar la “persuasión. El “otro”, mediante la persuasión (que es solo la abstracción de un numero de formas) puede persuadir al primero para que ese ejerza su posibilidad de poder en beneficio de su propia posibilidad de poder.
Ahora bien: ¿Cómo se expresa estas “formas de persuasión?. Bueno, Foucault mismo habla de la “represión”, de esta particular forma de acción de fuerza. Además, presenta la idea de la “guerra continuada con otros medios”; una guerra que el poder político continua perpetuando con silencio, una guerra en voz baja. El mantenimiento de esta guerra asegura el mantenimiento desequilibrio de las fuerzas que se manifiestan en ellas (¿la política?). Finalmente nos propone una unión de estas hipótesis: ¿la represión podría ser la consecuencia política de la guerra silenciosa?
¿Cómo se expresa esta “guerra” y, consecuentemente, esta “represión”? Encuentro, claro, diferentes ángulos de análisis para esta pregunta. La noción estrictamente conceptual y cultural del termino “persuasión” nos remite a un intento de engaño, mentira, oculto detrás de, quizás, alguna forma de convencimiento temático, de un “uno” (desde ahora: A) hacia un “otro” (B), que persigue por objetivo único, conseguir que B piense, actúe, hable, proceda, como el desea. Un ejemplo: la publicidad es (sobre todo en nuestros días) la forma de persuasión (¿represión?) mas evidente. La idea básica que en ella radica, es presentar al interlocutor una serie de cualidades (verdaderas o no), específicamente elegidas para el caso, que puedan provocar en el, la necesidad de creer que debe necesitar ese tipo de objetos y, además, ese en particular. Es decir, A intenta persuadir a B de que ejerza su posibilidad de poder (comprar, alabar, integrarse, votar, etc.) en beneficio de su propia posibilidad de poder (vender, conseguir adeptos, conseguir votos, etc.).
Es sabido que, de alguna manera, la sumatoria de los poderes individuales provoca una “sensación” de mayor poder. Por ejemplo, la sumatoria de los poderes del pueblo soberano de una nación democrática, otorgan, mediante su voto, un poder de “grandes dimensiones” al elegido como responsable ejecutivo del estado (presidente, primer ministro, etc.), que le permite llevar a cabo las necesarias acciones que crea convenientes para el beneficio de todos los habitantes. Gran falacia. Si esto fuera posible, ningún pueblo podría jamás intentar quitar a esa persona de su puesto y esta tendría la facultad de poder realizar cualquier acción perjudicial para ellos. Claro, esto sucede. Pero para que en esos casos el gobernante pueda mantener su “poder”, necesita utilizar la represión como instrumento de manutención del mismo. Así lo observamos en los casos en que sucede. En los demás casos observamos el sistema antes propuesto: A (gobernante) necesita utilizar la persuasión sobre B (pueblo) para que esta siga ejerciendo su posibilidad de poder (¿opinión publica?), en beneficio de su propia posibilidad de poder (estabilidad gubernamental).
Por ultimo y, a modo de reflexión final, diré que este sistema nuevo puede plantearse de la siguiente forma esquemática:
Ceder-arrebatar <=> poder individual sumatorio……………...… Falso
Persuadir-reprimir <=> posibilidad de poder individual……….. Posible
He intentado aportar una reflexión pequeña a esta problemática antigua, a partir de algunas ideas planteadas por M. Foucault en uno de sus cursos de 1976, proporcionando esta teoría de la persuasión para las posibilidades de ejercicio del poder individual.
Borgo Federico Gastón.
Fegas.
He intentado aportar una reflexión pequeña a esta problemática antigua, a partir de algunas ideas planteadas por M. Foucault en uno de sus cursos de 1976, proporcionando esta teoría de la persuasión para las posibilidades de ejercicio del poder individual.
Borgo Federico Gastón.
Fegas.

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